Del derecho a la privacidad y confidencialidad al deber de secreto en una relaci贸n de confianza

16/01/2014

Sabemos que, en ocasiones, traspasar las puertas de hospitales, residencias, etc. puede convertirse, todav铆a hoy, en una p茅rdida autom谩tica de nuestra intimidad si no tenemos presente ese 谩mbito donde los seres humanos gestionamos libre y privadamente nuestros valores.

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Veamos un ejemplo de buena pr谩ctica, que tiene en cuenta el derecho a la privacidad y confidencialidad, entre otros.

Adelaida llega a la residencia acompa帽ada por su hermano. Les reciben la directora del centro y la coordinadora (que Adelaida conoci贸 en la visita previa). Mientras la directora formaliza la entrada con su hermano, la coordinadora presenta a Adelaida a sus compa帽eros, compa帽eras y a la monitora del turno de tarde. Le ense帽a las instalaciones y su habitaci贸n, y entre ambas organizan sus pertenencias. Le explica el desenvolvimiento del grupo y le pregunta en qu茅 momento del d铆a se va a duchar, si tiene preferencias en el comedor, etc. La coordinadora ha dejado en la carpeta un peque帽o informe con los apoyos b谩sicos que pueda necesitar Adelaida. No viene muy bien vestida ni aseada, pero deciden ir despacio y poder tratar con ella ese tema con discreci贸n al d铆a siguiente.

La necesidad de intimidad queda recogida como derecho a la privacidad y confidencialidad en la Carta de derechos y obligaciones de las personas usuarias de Gorabide. Y ese derecho de las personas usuarias se convierte en un deber para cada profesional. Todo lo que pertenece a la intimidad es confidencial.

En ese 谩mbito, cualquier informaci贸n, del tipo que sea, est谩 protegida por el derecho a la confidencialidad. Adem谩s del deber de secreto y del cumplimiento de la Ley de Protecci贸n de Datos de Car谩cter Personal, tambi茅n debemos hacer un uso limitado, respetuoso y adecuado de esa informaci贸n.

COMIT脡 DE 脡TICA DE GORABIDE